Recuerdo que hace unos dias que quede algo estancada contemplando una hoja de papel. Es increible pararse a pensar un segundo en todas aquellas cosas que se nos pasa por la mente durante un día. Mi intención desde hace como dos años era escribir una historia. Pero en el instante en el que me propongo ha empezar a hacerlo en una hoja de papel, mil ideas diferentes se cruzan en mi mente bloqueandose unas a otras al ser contrariadas.
Segun como se cuente se vera de unou otro modo, la expresion escrita es lo más importante en la historia. Resulta tan facil visualizarla. Las palabras son una base muy importante ya que apartir de ha hi fluye la imaginación del lector, pero no son más que eso palabras, cualquiera seria capaz de terminar una obra cuyo desenlace no estubiera escrito y pusiera; escribe el final que creas más apropiado para la historia.
Es una de las cosas que no me gustan de las tragedias, que el final es facil y no hace falta tener mucha imaginación, ni intención de esforzarse en un final mejor.
Pero a gustos colores. Lo siguiente lo escribi en clase, aburrida y con poca inspiración, aunque al final acabo resultandome de alguna forma gracioso:
¿Que veo? Ahora, una hoja en blanco.
¿Que hago? Visualizar mentalmente los diferentes
usos graficos, literarios, poeticos, o artisticos a exponer.
Mi mente, un libro en blanco.
Mi corazon un bloque de hielo.
Cuesta tanto imaginar que soy ima persona algo sensible cuando me centro en una hoja de papel.
Nada. En un instante el sonido de las voces que me envolvian
fue cubierto por un manto blanco, silención desconcierto. .
"¿Y si yo no valgo para esto?" Pregunta mi subconsciente desesperado
al no encontrar aquella historoa exitosa que tanto deseo escribir.
¿Sera este un estado de meditación?
Si, seguro que de alguna forma lo es.

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